ELIZABETH ZHAO

Investigadora principal.
Especie: Humano.
Edad: 10,5 ciclos Riawlent (21 años terrícolas).
Como coautora del proyecto e investigadora principal, la inclusión de la Dra. Zhao es imprescindible para el buen desarrollo de la misión.
Sus conocimientos sobre física teórica aplicada y su especialización en modelos de causalidad no lineal hacen que su perfil sea excepcionalmente adecuado para los objetivos trazados.
El currículo de la Dra. Zhao es impecable, habiendo trabajado para la División Científica del Ejército Riawlent desde hace cuatro años bajo mis órdenes, desde que era una estudiante.
***
La encontró en un pub.
Iba vestida con una minifalda, un top y sandalias de tacón alto. Estaba apoyada en la barra, con un cóctel complicado en la mano y una sonrisa pícara en la cara.
Había un tipo hablando con ella, alguien a quien Hilbert nunca había visto pero que parecía haber quedado varios escalones por debajo en la escala de la evolución humana.
Nunca entendería por qué Liz salía con individuos de aquella calaña.
Hilbert se acercó a ellos y carraspeó audiblemente.
El tipo se giró hacia él. Eran de la misma estatura, pero el sujeto era el doble de ancho que Hilbert, y era todo musculatura.
—¿Qué pasa? ¿No ves que estamos ocupados? —le gruñó el tío.
—Necesito hablar con la Doctora Zhao —le respondió Hilbert, sin mirarlo.
—¡Pues mira, yo te puedo mandar al médico de una hostia, si quieres! —le respondió el proyecto de simio.
Liz se separó de la barra y le puso una mano en el pecho a ese sujeto.
—Tranquilo cielo —le dijo—. Es mi jefe.
El tío miró a Hilbert de arriba a abajo. Hilbert asintió ligeramente con la cabeza.
—No parece un jefe, parece un maricón de playa.
Liz se deslizó entre el tipo y Hilbert, y se dirigió hacia la puerta.
—¡Ahora vengo, guapo! Vigílame el cóctel, ¿eh?
Hilbert la siguió al exterior del establecimiento sin dejar de observar a ese desgraciado.
Una vez fuera, ella cambió el tono, el lenguaje corporal y la expresión de la cara.
—Dime que nos han aprobado el proyecto y que no me has jodido un ligue porque sí.
—Nos han aprobado el proyecto y no te he jodido un ligue porque sí.
Liz giró ligeramente la cabeza y lo miró con desconfianza.
—Y ahora dime si solo me has dicho eso porque te lo he pedido o porque es verdad.
—Es la más pura, brillante y prometedora verdad que he dicho en mi vida.
Liz soltó un grito de alegría, dio varios saltitos y abrazó a Hilbert. Aunque más que abrazarlo prácticamente se lanzó a sus brazos.
—Liz… —dijo él, incómodo—. Sabes que no me gusta que hagas esto.
Ella le estrechó con más fuerza.
—¡Te fastidias! ¡Estoy muy contenta!
Hilbert aguantó el abrazo hasta que ella decidió soltarlo.
—¿Cuándo empezamos? —preguntó Liz con entusiasmo.
—Ya sabes cómo es esto. Tengo que reunir una tripulación, redactar varios informes, solicitar el presupuesto…
—Vale, vale… Sí, todo el rollo burocrático —dijo ella—. ¿Tardarás mucho?
—Calculo que un par de semanas, como mínimo.
Ella pareció decepcionada.
—Jolín… Oye, ¿y a quién vas a reclutar para la tripulación? ¿Habrá algún chico mono?
Él la miró de arriba a abajo con desaprobación.
—¿Mono como el que me ha insultado ahí dentro? No, la experimentación con animales no nos interesa.
Liz se rió.
—De verdad que no entiendo cómo puedes acostarte con semejantes personajes sin tener ganas de vomitar —dijo él.
—Están buenos.
—Son estúpidos.
—Ya… Es que ya he perdido demasiado tiempo detrás de los chicos listos —dijo ella en un tono que parecía querer decirle algo.
Hilbert frunció el ceño. Cualquiera que fuese el mensaje oculto en las palabras de Liz, le pasó por alto.
—Bueno, pues espero que no le tengas mucho cariño al “mono” de ahí dentro, porque hoy mismo van a reclutarlo en primera línea de infantería para Oley 7.
Liz bufó con aburrimiento.
—Hoy no, mañana.
—De acuerdo —aceptó Hilbert—. Mañana.
